¿Qué hacer si no pagas tu hipoteca?

Aunque ninguno de nosotros quisiera tener que enfrentarse ante la concreción de esta pregunta, es importantísimo saber qué opciones se tienen si se deja de pagar la hipoteca por problemas de liquidez y solvencia financiera. Por los tiempos que corren, con las dificultades que cada ciudadano ha tenido que afrontar a raíz de la crisis económica y del sector inmobiliario, no puede dejar de resultarnos común, y tristemente cotidiano, que existan familias que caen en una situación de impagos y deben aceptar las penosas consecuencias de ese escenario.

Aun así, prever la llegada eventual de ese momento puede ayudarnos a evitar la peor situación e igualmente tener conocimiento de las instancias a las que se puede acudir, nos hace individuos más preparados y con una mayor capacidad de reacción.

Acudir al banco antes de dejar de pagar

Cuando se vislumbra que las dificultades económicas o laborales comienzan a ahogarnos, ennegreciendo el panorama a mediano plazo, es momento de asistir al banco que nos otorgó el préstamo hipotecario. Allí debemos informar sobre la situación que atravesamos, con el fin de buscar plausibles alternativas y soluciones.

Las soluciones más recurrentes en esta instancia son la ampliación del plazo del préstamo (con el que se puede reducir la amortización mensual hasta 25%) o la aplicación de un periodo de carencia total o parcial de capitales. Este último mecanismo consiste en pagarle al banco únicamente los intereses durante un periodo determinado de tiempo.

De no llegar a un acuerdo…

Si no se pudo llegar a un acuerdo con el banco y no se tienen los fondos para pagar, se recibe un aviso de impago y se comienzan a adicionar intereses de demora sobre la amortización ordinaria. Cuando persista la situación por un periodo de seis meses, el banco emprenderá acciones legales para asegurar la ejecución de la garantía del préstamo. Al mismo tiempo, el deudor sería incluido en una lista de morosos.

La subasta del inmueble

Después de haber transcurrido un año y medio desde que el banco emprendiera las acciones judiciales competentes, se pasaría a subastar la vivienda. Será un juez quien determinará la fecha tope para pagar las deudas y de no hacerlo, se tendrá que abandonar el piso, perdiendo los derechos inherentes a la condición de arrendatario.

Pero allí no acaban los problemas, por lo menos no en todos los casos. Si la vivienda es subastada por un valor inferior al total de la deuda hipotecaria (más gastos), el banco puede seguir insistiendo en que se cancele lo que resta de deuda y llegar a embargar las otras posesiones del individuo afectado.